Yoga

Se trata de un método para alcanzar un cambio de la conciencia y de sus experiencias, y se pueden distinguir más o menos los siguientes grados, ámbitos o propósitos: las “asanas” del “hata-yoga”, como puros ejercicios físicos, las técnicas de respiración, los ejercicios meditativos para superar el estrés, la provocación del éxtasis, la ascética, las técnicas del faquir, la meditación auténtica y el conocimiento de sí mismo.
Además en el Occidente, el yoga tiene una aureola mística. Tiene su origen en la India, y además, contiene muy viejos conocimientos, por lo cual se lo iguala muchas veces a “sabiduría” y en general se lo considera “recomendable para la salud” ( hasta un cierto punto ).

El yoga puede ser perjudicial para la salud

En realidad, el yoga en todos sus grados, prescindiendo de los inofensivos ejercicios de iniciación (“asanas”) es dañino para la salud. El yoga y todas las técnicas semejantes son, pues, solamente parte de un complejo conocimiento secreto milenario que -sean cuales fueran las razones es inaccesible para la gente término medio.
Acerca del verdadero esoterismo del yoga, el filósofo social austríaco, Prof. Ernest Tropitsh, escribe lo siguiente: “No pocas veces, los trastornos de las funciones físicas, provocados por métodos ascéticos, causan ciertos estados físicos que atenúan o apartan la experiencia de la presión de la realidad. A veces, se trata de los efectos de materias tóxicas, que son producidas en el mismo cuerpo, así, los grandes esfuerzos -por ejemplo, las danzas extáticas- producen en el organismo ácido láctico, que puede causar alucinaciones y la reducción de la respiración, una técnica especialmente preferida en la práctica del yoga, lleva a una leve embriaguez de ácido carbónico que provoca cierta obnubilación, hace insensible para el cansancio y el dolor, y protege la conciencia contra las influencias molestas desde afuera. Desde aquí es sólo un paso más hasta el uso de estupefacientes. Por lo demás, esta forma de intoxicación puede observarse también con los animales, pero solamente el hombre es capaz de usar estas experiencias para la construcción de una concepción del mundo o de una autointerpretación. De esa manera se puede llegar a la construcción de mundos ficticios compensatorios, que sin embargo, solamente pueden librar a la persona que sufre bajo la presión de la realidad, si ella no comprende que estas construcciones son sólo ficticias y compensatorias, y si las toma por reales, por la verdadera y esencial realidad”.

CONCLUSIONES SIGNIFICATIVAS

Todos los grados superiores del yoga y de métodos similares, sin excepción, falsifican y oprimen los síntomas, es decir, hacen a propósito inefectivas las señales naturales con sus mensajes siempre muy importantes. En el caso de influencias dañosas a la salud tales como dolor, estrés o temor, se interrumpen de esta manera todos los correspondientes cambios de comportamiento, de manera que aparecen repentinamente graves insomnios, problemas de impotencia, trastornos digestivos, etcétera, y en el peor de los casos hasta un colapso circulatorio, una depresión nerviosa o un infarto cardíaco.
Naturalmente, es sólo en situaciones muy excepcionales que el cuerpo moviliza “automáticamente” las materias tóxicas mencionadas, también la conocida hormona de la lucha y la huida, adrenalina, y otras materias parecidas producidas en el mismo cuerpo, para causar de una manera temporalmente limitada euforia y coraje, y dando fuerzas “sobrenaturales” en una situación de estrangulamiento. Pero si son movilizadas independientemente de la situación, si se “prenden” casi como si se oprimiese un botón, entonces esto lleva, -a consecuencia del efecto “agradable” que provoca euforia y reduce la conciencia- casi forzadamente a la práctica regular y con esto a la habituación, es decir, a la toxicomanía y dependencia de estas materias tóxicas, cuanto más que éstas se pueden adquirir gratis.
Especialmente el ascetismo continuo en la alimentación lleva a irreparables daños en la salud, a consecuencia de una mala alimentación incompleta.
En el deporte de competición, como en el yoga, se movilizan tóxicos que producen fuerza y euforia, de manera que ya no nos debe asombrar que el “doping” haya llegado a ser casi imprescindible para los deportistas de competición y que las personas que llevan una vida expresamente deportiva, de repente pueden llegar a estar muy propensas a enfermar.